Skip to main content

😳 Sé, parece un trabalenguas: lo que dejé de repetirme para dejar de repetirme.
Pero detrás de ese juego de palabras hay una verdad profunda que descubrí en mi camino de autoconocimiento: las repeticiones.

⚪ Llamamos repeticiones a esas reacciones, conductas y emociones que aparecen una y otra vez, más allá de los cambios que hacemos o de las ganas que tenemos de tomar nuevos caminos.

⚪ Es como estar listas para nuevas relaciones, nuevos proyectos o nuevas oportunidades… y, de repente, en la obra de teatro de la vida, un personaje que se fue por un lado vuelve disfrazado con bigote y peluca.

⚪ Y ahí estamos otra vez, en la misma escena, con el mismo rol. Como una holografía, terminamos siendo atraídas por los mismos papeles y pensamos: “otra vez figurita repetida.”

Lo que descubrí detrás de las repeticiones

💕

En mi propio proceso fue clave comprender algo que al principio me costaba aceptar: repetirse está bien.
Sí, aunque suene extraño. Porque cuando nos repetimos, repetimos oportunidades… o mejor dicho, nos repetimos a nosotras mismas.

Durante mucho tiempo pensé que las repeticiones eran una especie de castigo del destino.
Hasta que entendí que, en realidad, son una forma en la que la vida —o mejor dicho, nuestro subconsciente— nos invita a mirar más profundo.

Nuestro subconsciente no distingue entre “pasado” y “presente”: simplemente reproduce los programas que quedaron grabados como verdaderos.
Y esos programas son nuestras creencias limitantes, las mismas que nos llevan a atraer una y otra vez situaciones similares para tener la oportunidad de transformarlas.

Las creencias que más nos hacen repetir

Con el tiempo pude reconocer algunas de las creencias que más me hacían repetir historias:
⚪ “Tengo que esforzarme mucho para que me quieran.”
⚪ “Si no controlo, algo malo va a pasar.”
⚪ “Siempre me dejan sola.”
⚪ “No soy suficiente.”
⚪ “Los demás logran lo que yo no puedo.”
⚪ “Si me relajo, pierdo.”

Cada una de estas frases era una semilla subconsciente que generaba escenarios parecidos, aunque las personas o las circunstancias cambiaran.
Y así comprendí que lo que se repite no es el castigo, sino el territorio de aprendizaje.

Repetir no es fracasar

Cuando pude ver mis repeticiones desde otro lugar, dejé de sentirme víctima de mis patrones.
Entendí que la vida me daba otra oportunidad para pasar por experiencias similares, donde la diferencia la podía marcar yo.

Empecé a decirme:

«No repito situaciones, repito mi territorio de aprendizaje.»

Porque si vinimos a aprender y a experimentarnos, la vida necesita insistir con aquello que tenemos pendiente.
Lo que se repite no es una condena, sino el escenario que nos permite volver a vernos, volver a elegirnos y volver a conectar con nosotras mismas.

La clave está en que, frente a lo repetido, podamos reaccionar distinto: reírnos, tener paciencia o comprobar que ya no nos afecta.
Cuando eso sucede, la repetición deja de ser repetición y se convierte en transformación.

Cuando pude ver mis repeticiones desde otro lugar, dejé de sentirme víctima de mis patrones.
Entendí que la vida me daba otra oportunidad para pasar por experiencias similares, donde la diferencia la podía marcar yo.

💭 Pregunta para vos:

La próxima vez que te encuentres en una escena conocida, preguntate:
¿Qué creencia subconsciente puede estar sosteniendo esta repetición?Quizá descubras que esta vez ya no mordés la manzana, aunque te tiente.
Y en ese instante, la repetición se convierte en libertad.

Si querés aprender a usar tus repeticiones como puertas de evolución y reprogramar tus creencias limitantes,
podés agendar una llamada conmigo y ver si alguna de mis formaciones puede acompañarte en ese proceso

Espero que este descubrimiento te haya servido!
Abrazos! Meche.🍀

¿Quieres recibir notificaciones de nuestro próximo posteo?

Leave a Reply