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🌎 Hoy quiero compartirte un cambio de mirada que representó para mí lo mismo que cuando Copérnico descubrió que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol. Durante mucho tiempo veía los desafíos de mi vida como cosas que estaban “allá afuera”: mi relación con el dinero, mi manera intensa de vivir los vínculos, mi miedo a ser abandonada, mi sensación constante de vacío. Fijate que solemos hablar así, como si lo que nos pasa estuviera fuera de nosotros.
Yo estaba por un lado y “eso que me pasaba” por el otro. Incluso pensaba: “estos son los cambios que necesito hacer en mi vida”, pero seguía imaginando que la transformación era algo externo.

Todo cambió cuando empecé a estudiar las leyes universales, especialmente aquella del Kybalión que dice:

 

“Como es adentro, es afuera.”

Ahí comprendí que lo que veía “afuera” no era más que un reflejo de lo que estaba ocurriendo en mi subconsciente, ese espacio donde habitan las creencias limitantes que moldean nuestra percepción de la realidad.

Un día, estando en la playa (por entonces vivía en España), tuve una experiencia que me marcó profundamente: miré mis problemas y por primera vez no los vi como algo ajeno, sino como parte de mí.

No eran “cosas que me pasaban”. Yo era eso.

Ese día dejé de hablar de lo que “me sucedía” y empecé a hablar de mí.
Y en ese cambio de lenguaje, dejé de rechazar la experiencia.
Porque entendí que al rechazar lo que me sucedía, me estaba rechazando a mí misma.
Aceptar que yo era todo eso abrió un campo completamente nuevo.
Empecé a abrazar las emociones y sentimientos de los que tanto quería escapar.
Y descubrí que no podía esconderme de mí. Esa aceptación se fue reflejando poco a poco en mis vínculos, en mis decisiones y en mi relación con la vida.

El subconsciente y las creencias que moldean nuestra realidad

Con el tiempo comprendí que la mayoría de los pensamientos que alimentan nuestra narrativa diaria no vienen de la mente consciente, sino del subconsciente, donde se almacenan los programas aprendidos desde la infancia.
Allí habitan frases, conclusiones y acuerdos invisibles que repetimos sin darnos cuenta, y que terminan dando forma a nuestras experiencias.
Algunas de las creencias limitantes más comunes cuando hablamos de lo que “nos pasa” son:

 

  • “Las cosas me salen mal porque tengo mala suerte.”
  • “Siempre me tocan personas que no me valoran.”
  • “Si quiero algo, tengo que luchar mucho para conseguirlo.”
  • “El dinero me cuesta.”
  • “Nadie me entiende.”
  • “Tengo que demostrar mi valor todo el tiempo.”
  • “No puedo cambiar, yo soy así.”
  • “Ya probé de todo, nada funciona conmigo.”

 

Cada una de estas frases es un reflejo de una programación inconsciente que filtra lo que vemos, sentimos y atraemos.
Y mientras esas creencias sigan activas en el subconsciente, el “afuera” no puede cambiar.

 

 


 

Años más tarde, una frase se volvió el eje de casi todos mis talleres:

 

✨

Las experiencias que nos rodean son potenciales sin forma que se adaptan a nuestro molde.
Y ese molde está hecho de nuestra atención y de nuestra intención, consciente o inconsciente.

Desde entonces, entendí algo simple y poderoso:

✨

No existe un “afuera”. Lo único que tiene que cambiar para que cambie mi vida, soy yo. Y cuando yo cambié, cambió mi afuera. No antes.

 

 


 

 

💭

Pregunta para vos:

  • ¿Qué creencia limitante sentís que más se repite en tu vida cuando hablás de lo que “te pasa”?
  • ¿Y cómo podrías empezar a transformarla desde tu subconsciente?

Si querés aprender a mirarte en profundidad y reprogramar esas creencias, podés agendar una llamada conmigo y ver si alguna de mis formaciones puede acompañarte en ese proceso

🌱 Espero que te haya servido mi experiencia, un abrazo! Meche.

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