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Hoy quiero contarte algo que fue clave en mi camino trabajando con las creencias limitantes y el subconsciente.
Cuando empecé en 2012, este tema no estaba tan expandido como ahora. En lo poco que sabía hasta ese momento, y con mi facilidad para buscar, analizar y reflexionar, me lancé a revisar mi vida como una cazadora de creencias limitantes.

 

 

 

🔶 La búsqueda en la historia familiar

Desde muy chica me sentí atraída por los temas familiares. Siempre fui “la sobrina pesada” que quería conocer todo lo que había sucedido en la familia. Y hasta ahí llegaba mi conclusión: todo lo que me pasaba tenía que ver con mi infancia, con la de mis padres o mis abuelos.
La búsqueda parecía interminable. Cuanto más sabía, más sentía que había algo nuevo por descubrir, y terminaba agotada, con la cabeza llena de historias.

 

 

🔶 Hasta que un día algo en mi mente hizo “clac”:

¿Mis creencias limitantes son heredadas?
¿O elegí nacer en una familia con creencias similares?

 

 

🔶 Un giro en mi camino

Ese fue el inicio de un rumbo diferente. Primero me acerqué a la ancestralidad y, años más tarde, a mi camino como aprendiz de la cultura Maya. Allí confirmé algo que hoy sostengo como una verdad: las creencias limitantes no las heredamos en la infancia, las activamos en la infancia.

Ese descubrimiento cambió mi forma de mirar mi historia. Ya no tenía sentido usar la mente como detective. En lugar de buscar causas en el pasado, empecé a honrar a mis ancestros como compañeros de aprendizaje y a poner mi corazón al servicio del proceso.

 

 

🔶 Lo que realmente genera un cambio

Con el tiempo —ya como instructora certificada de PSYCH-K®️, habiendo ofrecido más de 280 formaciones y acompañado a más de 3.200 personas— confirmé algo fundamental: saber el origen de las creencias no cambia nada.

Lo que transforma no es lo opuesto a lo que creías, sino cómo esas creencias te hacen sentir contigo misma.

Detrás de cada frustración, de cada límite y de cada “no puedo”, hay una herida profunda que pide ser acompañada. Y cuando dejamos de enfocarnos en la “creencia” para habilitar el sentimiento que trae consigo, se abre un camino real de autoconocimiento.

 

 

🔶 La clave que solté

Lo que solté para poder reprogramarme fue la búsqueda interminable de las creencias limitantes. Porque saber lo que no querés no es lo mismo que descubrir lo que sí necesitás. Y eso es lo que más disfruto transmitir en mis formaciones: cómo soltar la persecución constante y abrirnos a la claridad que surge del corazón.

Si esto te hace sentido, te invito a un ejercicio de reflexión.
Tomate un momento con tu cuaderno y respondé:

 

1. ¿Qué creencia limitante siento que me ha acompañado durante años?
2. En lugar de pensar de dónde viene, ¿qué emoción me genera en este momento?
3. Si pudiera sostener esa emoción como un adulto que acompaña a un niño, ¿qué gesto de cuidado le ofrecería?
4. ¿Qué nueva posibilidad se abre en mí cuando dejo de buscar explicaciones y me permito sentir?

Escribí sin filtro, con honestidad. A veces la claridad aparece no en la mente, sino en la simpleza de lo que dejamos salir en el papel. Y si no aparece una respuesta, dejá que la pregunta se siembre dentro de ti. Si tienes la clara intensión de recibir una respuesta, ella hará su trabajo.

💕

Espero que te hasta nutrido de esta observación.
Un gran abrazo! Meche.

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