Hoy quiero compartirte una idea que me ordenó, me calmó y me ayudó a ser más compasiva conmigo misma en esos momentos en que aparece lo peor de mí.
Todos tenemos esos días en los que algo se activa y reaccionamos: nos irritamos, nos cerramos, atacamos o nos defendemos.
Y después llega la culpa, la autocrítica o la pregunta: “¿Por qué sigo cayendo en esto si ya lo trabajé tanto?”
Comprender nuestra composición fue clave para dejar de pensar que estaba loca.
💭 Ser un ser humano es una locura!
El ser humano no es lineal.
Es un ser multidimensional, y a mí me gusta imaginarlo como un iceberg: una parte visible —consciente— y una enorme parte bajo el agua —subconsciente— donde viven nuestras creencias más antiguas, heredadas de la historia biológica y familiar.
Podemos distinguir tres niveles de funcionamiento:
- El nivel instintivo.
Es el más antiguo, el que busca sobrevivir. Aquí viven las respuestas automáticas del cerebro reptiliano: huida, ataque o inmovilidad. Cuando algo nos desborda, esta parte toma el control. - El nivel consciente.
Es la parte más reciente del cerebro, la que puede observar, pensar y decidir. Nos permite frenar, respirar y actuar desde la elección, no desde la reacción. - El nivel espiritual o superior.
Es el que nos conecta con algo más grande: la posibilidad de elevar la conciencia y vivir experiencias trascendentales.
Cada día nos movemos entre estos tres planos, y eso es lo que nos hace humanos.
🌞 Cuando el subconsciente se activa
Cuando una situación nos dispara, no es el presente el que reacciona, sino una memoria antigua dentro del subconsciente. Esa parte de nosotros aprendió a defenderse y sigue creyendo que lo necesita para sobrevivir. Por eso, en lugar de juzgarnos, podemos observar con ternura y consciencia: “Esto que está apareciendo es una parte mía que aprendió a sobrevivir.”
Reprogramar el subconsciente no es eliminar esas partes, sino darles nueva información: mostrarles que hoy ya no hay peligro, que estamos a salvo y que podemos elegir diferente.
💭
Ejercicio de práctica consciente
- Observá tus reacciones. Cada vez que algo te saque de tu centro, reconocé lo que pasa.
- Nombrá la parte que está actuando.
Preguntate: ¿Esto viene de mi subconsciente o de mi conciencia? - Agradecé el mensaje.
En lugar de pelear con esa emoción, reconocé que vino a mostrarte algo.
Ser humanos es transitar entre nuestras polaridades: instinto, razón y espíritu.
No se trata de evitar las caídas, sino de aprender a subir con conciencia.
Cada vez que observás sin juzgar, el subconsciente se abre a algo nuevo.
Y ahí empieza la verdadera reprogramación.
Si te interesa aprender a mirarte por fuera de tus creencias te invito a sumarte a mi programa online de autoconocimiento.
Abrazos, Meche. 💗
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